lunes, 07 de agosto de 2006
Publicado por abrantitanic1912 @ 23:54
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La pieza fue recuperada del fondo del mar el día 1 de septiembre de 1981, exactamente cuatro años antes, de que Robert Ballart descubriera los restos del Titanic.

El hijo del patrón del pesquero gallego “paquea loureans” estuvo utilizando el plato sin saber que pertenecía al Titanic.

La historia de este plato, podría servir de guión para una nueva película sobre los pasajeros de tercera clase del mítico barco, al ser la primera pieza del Titanic recuperada del fondo del mar, habiéndose convertido en parte importante de su historia.

El Parque de las Ciencias de Granada, donde se encuentra ahora “Titanic The Exhibition”, va a reunir en la capital andaluza a familiares, americanos y europeos, de pasajeros del Titanic, en homenaje a Toni Varela por haber conservado esta reliquia del “buque de los sueños”.

En el Cuaderno de Bitácora del pesquero gallego “Paquea Loureans”, su entonces patrón Antonio Varela, anotó que, “sin novedad y con buen tiempo, estamos faenando en la zona de pesca VII h, en aguas al sur de Inglaterra y al oeste de Francia”. Era el día 1 de septiembre de 1981 y, al izar las redes, entre el pescado, apareció un pequeño plato blanco, con un bandera roja y una estrella blanca en su fondo y, en su parte posterior, un sello verde donde apenas se podía leer la palabra “Liverpool”.

Al llegar a su base, en el puerto de La Coruña, Antonio Varela llevó el pequeño plato a su casa, junto a otros utensilios y estrellas de mar que había recuperado en las redes y que le gustaba regalar a su hijo Toni, entonces de 4 años de edad, para que jugase con ellos.

Durante muchos años, Toni Varela, el hijo del patrón del citado pesquero, estuvo desayunando, comiendo y jugando con el pequeño plato que su padre “había sacado del fondo del mar” y que a el le gustaba porque tenia una banderita roja en el centro. Naturalmente, nadie se imaginaba que aquel pequeño plato había formado parte de la vajilla de tercera clase del más mítico de todos los barcos de la historia universal, el Titanic.

Pasaron los años y, sin saber porqué, Toni le fue tomando cariño a aquel pequeño plato y, aunque fue rompiendo, y perdiendo, todos sus juguetes de la infancia, siguió guardando con cariño el plato que su padre había encontrado “en el fondo del mar”.

Aproximadamente 22 años más tarde, es decir, cuando Toni ha cumplido ya 26, ojeando las fotografías de una revista en la que aparece un reportaje sobre el Titanic, descubre que, en los sacos de la correspondencia del mítico barco, aparece, en letras rojas, la inscripción: ”WHITE STAR LINE” y una estrella blanca dentro de una bandera roja. Enseguida le viene a la memoria la bandera que él tanto había visto en el fondo de su plato favorito, aquel que su padre le había regalado. Vuelve a su casa, busca su pequeño plato y comprueba que, efectivamente, la inscripción de los sacos de la correspondencia del Titanic coincide con la de su plato.

Meses más tarde, asiste al estreno de la película de James Cameron, Titanic y corrobora que, su plato es idéntico a los que aparecen en el filme, pero Toni no sabe que hacer ni a donde dirigirse para enseñar el plato que guarda en su casa.

Como en la historia del Titanic casi todo son “coincidencias”, el día 1 de septiembre (otra vez el 1 de septiembre) pero esta vez del año 2003, Toni Varela visita la exposición del Titanic que se encuentra en el Aquarium de La Coruña. Ese día descubre que, entre los objetos mostrados en la exposición, figuran platos de la vajilla de tercera clase del Titanic, y son exactamente iguales al que el tiene en su poder. Al día siguiente regresa a la exposición con su pieza, y efectivamente, constata que es igual que los utilizados en el Titanic como vajilla de tercera clase.

Han pasado casi tres años y, en ese tiempo, el plato, que presenta algunos golpes, y claros signos de haber permanecido en el fondo de la mar durante mucho tiempo (69 años), tiene en sus bordes el desgaste del rozamiento de la arena de los fondos marinos, ha sido sometido a un detallado estudio, comprobándose que, efectivamente el plato fue fabricado en la republica checa, en la factoría de Pirkenhammer, (fundada en 1888), y que, además, mantiene, en su parte posterior, el sello de la firma importadora de la vajilla del Titanic, con sede en Liverpool, puerto donde el buque tenía su base.

También se ha estudiado el motivo por el cual, este pesquero gallego podría haber recogido en sus redes, dicha pieza. Se ha comprobado, gracias a los mapas de las zonas de pesca de los barcos gallegos facilitados por la Cooperativa de Armadores de Pesca de Vigo, que durante los días 10 y 11 de abril de 1912, el Titanic navegó de Southamptom a Cherburg y de este puerto francés al irlandés de Queenstown, justo coincidiendo con las zonas de pesca VII, VII h y VII c. En una de éstas zonas, concretamente en la denominada VII h, el pesquero debió de enganchar entre sus redes, “su pesca más preciada”, el primer objeto del Titanic recuperado del fondo del mar y que ha pasado a formar parte de su historia.

Ahora quedaba saber de que manera ese plato había llegado hasta esas coordenadas geográficas. Esto tiene una explicación lógica después de conocer las declaraciones de los supervivientes que viajaban en tercera clase. Muchos de éstos viajeros, sobre todo los hombres, solían subir a la cubierta del Titanic para charlar, fumar, cantar y comer el postre, por lo que no resulta demasiado extraño que cualquiera de ellos, en lugar de bajar al comedor a depositar el plato, optase por tirarlo al mar, en medio de la alegría de sus músicas, bailes y canciones.

Este importantísimo hallazgo se muestra al mundo por vez primera en Granada, en el Parque de las Ciencias, como principal protagonista de “Titanic The Exhibición” que, próximamente, será visitada por Toni Varela, con su mujer y su pequeño hijo, junto a un grupo de familiares de pasajeros del Titanic que se van a reunir en Granada.

Con la recuperación de este plato, capturado por las redes del pesquero gallego “Paquea Loureans” el día 1 de septiembre del año 1981, justo la misma fecha, pero 4 con años de antelación al descubrimiento por Robert Ballart de los restos del Titanic, a 3.963 metros de profundidad, en el Atlántico Norte, se acaba de escribir la última línea, hasta el momento, de la gran historia del buque más famoso del universo, el llamado “buque de los sueños”, el TITANIC.

Jesús Ferreiro.
Periodista.
Director de Titanic The Exhibition.
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